El papel de la educación en la cultura sustentable

Colectivo Paideia
14:02

Por: Verónica Estrada

En un texto anterior abordé el tema de la sustentabilidad, principalmente con el fin de describir el concepto, dar un contexto histórico en nuestro país y, generar conciencia sobre la importancia que tiene este tema para preservar nuestro ambiente y prevenir que futuras generaciones posean los recursos naturales que les permitan subsistir. En este escrito, pretendo plantear cómo la educación, como en muchos casos, es un elemento indispensable para generar ese cambio en nuestra sociedad.

La educación para la sustentabilidad no debe verse como un programa o proyecto en particular, sino que debe contemplarse como un paradigma que englobe las muchas formas de educación que ya existen. De manera que, para poder transitar por el camino hacia la sustentabilidad es necesaria una estrategia integral de educación.

Primero, hablaré de la educación no formal, aquella actividad educativa que se encuentra fuera de un ámbito escolar. Es la familia quien, en un inicio, provee del cuidado y se encarga de transmitir los valores esenciales para el óptimo desarrollo del ser humano, por ello se considera un punto medular en la educación.

En este sentido, para que la familia sea el pilar de una educación para la sustentabilidad, es necesario que enfatice los valores involucrados para este bienestar común que involucra el cuidado del medio ambiente y nuestro entorno; por ejemplo: promover un ejercicio responsable de la libertad, la solidaridad entre personas y comunidades, el respeto, la equidad, la participación, la identidad y la responsabilidad -por mencionar algunos-, en los primeros años de vida y procurarlos en los posteriores.

Ahora bien, en un plano educativo formal como son las escuelas, se ha implementado el tema de la sustentabilidad en algunos planes estatales; por ejemplo en el Estado de México, quién a nivel secundaria tiene la asignatura de Educación ambiental para la Sustentabilidad. En ella se plantean alternativas pedagógicas para que los estudiantes comprendan y modifiquen las relaciones que históricamente han causado daños en el medio ambiente. También se considera que el tema de sustentabilidad es un proceso de permanente aprendizaje, que permite a los alumnos entender los aspectos físicos, químicos, biológicos y geográficos que involucran el tema; sin dejar de lado los factores sociales, económicos, políticos y culturales que buscan solucionar el problema.

Al igual que en la familia, la educación para el desarrollo sostenible en el ámbito escolar, debe basarse en los principios y valores que involucran el tema como: libertad, solidaridad, respeto, equidad, participación, responsabilidad e identidad.

Es importante que al abordar el tema en las escuelas, se contextualice de acuerdo a la región y a las prioridades locales en donde los estudiantes se encuentran y a los tratados internacionales que están vigentes, buscando un trabajo interdisciplinario de resultados consistentes y precisos que se reflejen en su calidad de vida.

Por su parte, la UNESCO y la SEMARNAT plantean propuestas similares para trabajar con el tema de desarrollo sostenible desde un ámbito educativo. Ambas instituciones enfatizan la idea de que un trabajo participativo entre familia, escuela y sociedad es clave para sensibilizar y crear consciencia entre los estudiantes, que sean ellos quienes funjan como promotores en los diferentes contextos en los que se desenvuelven, realizando campañas de prevención y reorientación de patrones de consumo, conservación de la biodiversidad local que se encuentra en peligro de extinción (animal y vegetal), creación e implementación de métodos y herramientas para resolver los problemas ambientales como el uso del agua, la basura y los desechos orgánicos, por mencionar algunos.


En conclusión, la educación para la sustentabilidad, debe nutrirse de las identidades colectivas, locales y regionales, de su acervo cultural, de las tradiciones y valores de la comunidad, así como de sus anhelos sociales, ya que es la manera de internarse en aquellos pensamientos y creencias que resultan más inconscientes y más resistentes al cambio; asimismo, se posibilita a las poblaciones a reconocer críticamente su territorio, planificar y administrar el manejo de sus ecosistemas y definir su propio escenario de sustentabilidad, por tanto, definir una cultura ambiental propia.

Comentarios (0)

De feminismo y otros debates

Colectivo Paideia
16:29

Por: Nadia Sierra Campos

El feminismo es un tema polémico. Las discusiones a favor o en contra se presentan en comidas, reuniones, foros o medios de comunicación; quizá por ello, debamos saber un poco acerca de este movimiento social.

En México, los movimientos feministas no son homogéneos. Existen grupos radicales y otros integrados a la participación política e incidencia pública. Otras más se escoden por temor a ser reprimidas al aceptarse feministas. Tenemos pluralidad de feminismos y, por supuesto, de debates.

Pero, ¿qué es el feminismo? Para clarificar debo decir que las feministas no le hemos declarado la guerra a los hombres. Las feministas no somos amargadas ni insatisfechas. Nos gusta el humor, la risa, pero también nos duele la tragedia de miles de mujeres y hombres víctimas de diversas violencias. No todas somos pro-aborto, pero sí pro-decisión, porque las mujeres somos dueñas de nuestros cuerpos, nuestra sexualidad y maternidad. No todas somos lesbianas, pero si algunas lo son… ¿qué más da? Son mujeres hechas y derechas.

El feminismo no es la antítesis del machismo, porque al contrario de este, los feminismos no se basan en la lucha por el poder, sino que buscan la igualdad, para tener la misma manera de vivir y cohabitar en el mundo. También, el feminismo es una forma de mover ideas y transitar por los conceptos – es decir, analizar el género, la perspectiva de igualdad de género, lo que significa el femenino o el masculino- de romper prejuicios, estigmas y estereotipos, de acabar con conceptos arraigados, de pensar por y para la humanidad.

Las personas feministas defienden a todas las personas. A las de aquí, a las de allá; a las pobres, a las de clases sociales privilegiadas; a quienes leen y a quienes no saben leer; a heterosexuales y a homosexuales; a las personas trans –a quienes no les gustan las etiquetas de la identidad o la orientación sexual- y las queer - teoría de las sexualidades en la que las personas no se identifican masculinas o femeninas-; a las personas mayores, a los jóvenes, niñas o niños; a las personas indígenas y a las migrantes. En resumen, las personas feministas defienden los derechos de la diversidad y la pluralidad.

Los feminismos sirven para cuestionar a un mundo que alguien pinto de rosa y azul, para meterle claro-oscuros, multicolor y una serie de matices que permitan entender que la humanidad piensa, razona, siente y se comporta de muy distintas maneras, pero que es un conjunto de personas que podemos, en la complejidad y la diferencia, aprender a convivir. Esta ideología mueve la razón para impedir que se fosilice un discurso de miedo u odio.

En una serie de cuestionamientos, el feminismo coloca a las mujeres en su contexto y en el mundo cuando está claro que las mujeres no pueden vivir en la misoginia a cada instante: como cuando en la pareja se reproduce la invisibilidad del trabajo que implica la reposición diaria de la vida, cuando en la escuela se privilegia sólo una mirada sobre el mundo, cuando en la calle las mujeres aprendemos a sentirnos inseguras con los primeros piropos, las primeras agresiones o cuando comenzamos a caminar, opinar, comprar o jugar.

La doctrina feminista trata de atravesar críticamente una moral patriarcal -organización social en la que la autoridad es ejercida por el hombre- de las exclusiones, de los exilios, de las orfandades y de las guerras, una moral que nos gobierna hace siglos. Luego entonces, los feminismos llegan a la modernidad ocupando los espacios, públicos y privados, para explicar que son de todas y de todos.

Al final ser feminista, tener una amiga, hermana, madre o compañera de trabajo feminista no debe asustar; por el contrario, debe enorgullecernos el hecho de que mujeres cotidianas, de ayer o de hoy, no simulan o toleran exclusiones, que llegan al mundo para conquistarlo, compartirlo y vivirlo.

Los feminismos son un modus vivendi que nos enseñan a trabajar por y para la igualdad.


Nota: Para quien quiera conocer sobre la historia del feminismo, y sus principales corrientes, puede buscar textos clásicos como A vindication of the rights of woman, de Mary Wollstonecraft; La vida, de Flora Tristán (franco-peruana del feminismo socialista); El segundo sexo o La mujer rota, ensayos de la filósofa Simone de Beauvoir; o El género en disputa. Feminismo y subversión de la identidad, de Judith Butler; hasta textos contemporáneos como Todos deberíamos ser feministas de Cimamanda Ngozi Adichie o La pasión de ser mujer de Susana Frouchtma y Eugenia Tusquets.

Comentarios (0)

Notas sobre el cine en nuestra historia

Colectivo Paideia
11:55

Por: Lucía Velasco

Con motivo del final de curso escolar y de que mis alumnas tuvieron un buen desempeño en la materia, decidimos compartir juntas viendo una película en el aula. La cinta elegida fue Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore. Como cinéfila, fue un placer volver a gozar con ella y sus personajes, además de comprobar cómo una buena historia logra tocar los corazones de las nuevas generaciones.


Los antecedentes del cine datan por allá de 1890, con Tomas A. Edison y el kinetoscopio, pero no fue hasta 1895, con los hermanos Lumiere, en Francia, que el cinematógrafo conquistó al mundo. Siempre he creído (en una apreciación muy personal y completamente subjetiva), que después de la llegada de la imprenta, el cine es el medio de comunicación que ha transformado nuestra percepción de la realidad.

Gracias a él, la humanidad tuvo la oportunidad de verse a si misma proyectada en una pantalla, y aunque el s. XIX vió nacer al daguerrotipo y después la fotografía, la sensación de las imágenes en movimiento fue fascinante; para la sociedad de la época, debe haber sido sorprendente.

Con el transcurso de los años y de manera muy rápida, se pasó de esos primeros filmes de unos minutos, tomados de la vida cotidiana, a contar historias con una producción más compleja (el ahora llamado cine de ficción). Comenzaba el s. XX cuando en Francia, Georges Méliès, entre otros, asombraba al mundo con su magia y las posibilidades del cinematógrafo.

Lo que sigue casi todos lo sabemos: Hollywood en Norte América y a lo largo y ancho del mundo, casi todos los países han ido desarrollando sus propias industrias, encontrando sus propias temáticas, sus narradores de historias, sus rostros…

Siguiendo la historia del cine en cada nación podemos constatar cuáles han sido los gustos de esa sociedad en un momento determinado, sus temas de interés, cómo es que los abordan, sus imágenes recurrentes y aquellos o aquellas (productores, temáticas, directores, directoras, actores y actrices) que han sido censurados o rechazados por la misma comunidad o Sistema (cinematográfico o político).

Son muchas las películas que forman parte de nuestro imaginario colectivo, son diversas las corrientes cinematográficas –para todos los gustos siempre hay algo que ver- y aunque siempre hay quien cree saber más que los demás, en lo personal, creo que una de las cualidades del cine es que nos permite apreciar la diversidad de colores con que podemos observar a la humanidad.

El cine también ha sobrevivido -o se ha aliado, según se vea-, primero con la televisión, después con la videocasetera, el dvd, el blu-ray y más recientemente, la Internet.

Sin embargo, aunque es cómodo ver una película en el cuarto de estar, la cama o el móvil (a mí en lo personal no me gusta), no hay como tener la oportunidad de sentarte en una sala completamente oscura y conectarte con los personajes: vivir la trama.

Existen directores y películas que permanecerán, rostros proyectados en la pantalla que seguirán siendo inmortales y otros que se irán borrando con el paso del tiempo y de los gustos comunitarios; ahora toca a las nuevas generaciones descubrir sus propios gustos y reencontrarse con los directores y los temas de siempre.

Por cierto, a mis alumnas les encantó la historia de amor entre Toto y el encuentro de su vocación: contar historias a través del cine.

Comentarios (0)

100 años de la Constitución mexicana

Colectivo Paideia
14:07

Por: Nadia Sierra Campos

El domingo 5 de febrero Querétaro contará con la presencia de la cúpula política de este país. Senadoras, senadores, diputadas, diputados, Presidente de la República, Secretarias/os de Estado, Ministras/os de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, entre otras personas que se auto-inviten -si es que caben-, se darán cita en el Teatro de la República para festejar el primer centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Pero, para ciudadanas y ciudadanos comunes como usted y como yo ¿qué relevancia tiene este festejo? ¿Por qué nos debería interesar la Constitución y sus cien años de vigencia?

Primero, es importante saber que la Constitución es la ley más importante de México. En ella están explicados los valores que deben impulsar las normas del país, como las libertades o la igualdad; los derechos y las obligaciones de las personas; el reparto del poder entre las instituciones, las funciones de cada una y la forma de controlarlas. Así, quedó establecido que el Poder Ejecutivo está a cargo del Presidente de la República. Que el Poder Legislativo recae en la Cámara de Diputados, integrada por 500 representantes populares por las y los que votamos cada tres años, y en la Cámara de Senadores que aglutina a 128 representantes por las y los que se vota cada seis años. Finalmente, el Poder Judicial depositado en la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la que pertenecen 11 Ministras/os, un Tribunal Electoral, Tribunales y Juzgados federales.

De acuerdo a los valores contenidos en la Constitución, las leyes del país no pueden ser contrarias a la misma y si así sucediera, es a la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la que le corresponde decir si es adecuada o no la ley (constitucional o inconstitucional).

También encontraremos en la Constitución, que en México hay entidades federativas para gobernar a los ahora 32 territorios de la federación con autonomía y soberanía, y que estos a su vez tienen municipios libres que atienden las diferentes demandas y acciones que la ciudadanía requiere, como es agua, vialidades, seguridad, limpia, parques, jardines o panteones.

En el título primero de esta ley suprema se encuentran previstos los derechos y garantías de las personas. En ellos se reconoce el valor que cada persona tiene por sí misma; que sea respetada su dignidad, integridad, seguridad y libertades, así como la posibilidad de que haga su propia vida sin ir contra la ley o los derechos del resto de las personas.

En resumen, la Constitución es un documento que refleja, en la medida de lo posible, la vida política y social de nuestro país, de ahí que requiera adecuaciones constantes que permitan visibilizar las realidades que se viven. De 1917 a la fecha se ha reformado 642 veces.

Ahora, el nacimiento de esta Constitución partió del movimiento revolucionario de 1910, ese en el que se reclamaban el derecho a ser propietario de la tierra que se trabajaba, mejores condiciones laborales o que el voto fuera personal y secreto, entre otros más.

Cabe resaltar que nuestra Constitución “fue la primera en la historia en incluir los derechos sociales, marcando de esta forma, un antecedente para el resto del mundo, lo que le otorgó el reconocimiento de la primer Constitución social del siglo XXI”[1].

Fue Venustiano Carranza quien en 1916 convocó a realizar una nueva o reformada Constitución, que reflejara las realidades y exigencias de la población. Así se conformó un Congreso Constituyente, que se reunió y debatió el texto en la ciudad de Querétaro en el Teatro Iturbide - ahora Teatro de la República-; fue el 31 de enero de 1917 que se clausuraron los trabajos y el 5 de febrero se promulgó, para entrar en vigor el 1° de mayo siguiente.

La Constitución es la evidencia de que México ha sido muchas voces y rostros en su historia; nuestro compromiso ante dicha historia es comprender ese proceso y a todas las personas que han intervenido en su construcción. Este año celebramos 100 años de nuestra Constitución y debemos tener presentes las luces y sombras de nuestro pasado, nuestras similitudes y diferencias del presente para dialogar y reflexionar sobre nuestro futuro.

La Carta Magna, como texto fundamental normativo en México, debe ser conocida por todas las personas, de modo que cualquiera se sienta incluida/o y partícipe en el marco de convivencia del que hemos sido parte.



[1] Pérez, Rafael. “La Constitución de 1917: un documento histórico que sigue vivo”.  http://culturacolectiva.com/la-constitucion-de-1917-un-documento-historico-que-sigue-vivo/. 30 de enero de 2017 a las 11:30 horas.


Comentarios (0)

La violencia laboral hacia las mujeres

Colectivo Paideia
13:29

Por: Cinthia Godínez

Además del maltrato al que muchas mujeres se ven sometidas en la calle a diario, existen otros espacios en donde la viven; esta semana les hablaré específicamente sobre la violencia en el área laboral. Definiremos qué es y como suele manifestarse día a día.

Las Naciones Unidas definen la violencia hacia la mujer como "todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada"[1].

Ahora de manera particular, la violencia laboral se entiende como cualquier acción que obstaculice la contratación, el ascenso o la estabilidad en el trabajo, como por ejemplo: estado civil, maternidad, edad, apariencia física o buena presencia o solicitud de resultados de exámenes de laboratorios clínicos, así como el derecho a la igualdad de salario o el hostigamiento psicológico.

La Gaceta Parlamentaria del jueves 28 de febrero de 2013, refiere que: “El acoso laboral, conocido asimismo como acoso moral, y muy frecuentemente a través del término inglés mobbing ('acosar', 'hostigar', 'acorralar en grupo'), es tanto la acción de un hostigador u hostigadores conducente a producir miedo o terror en el trabajador afectado hacia su lugar de trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador. Esta persona o grupo de personas reciben una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos y hostiles en el trabajo por parte de sus compañeros, subalternos (vertical-ascendente) o superiores (vertical-descendente o el tradicional-boosing), de forma sistemática y recurrente, durante un tiempo prolongado, a lo largo de meses e incluso años. Lo que se pretende en último término con este hostigamiento, intimidación o perturbación es el abandono del trabajo por parte de la víctima o víctimas” [2].

La violencia hacia la mujer en el área laboral se puede analizar desde varios ángulos:

• Desde el punto de vista de l@s trabajador@s, ubicados en relación de dependencia y retribuidos por un salario.
• Desde el punto de vista de las mujeres que padecen la doble opresión, como trabajadoras y como mujeres.
• El reconocimiento a través de documentos públicos donde se reconoce que existe hacia la mujer una situación de discriminación.

Es importante distinguir ciertos conceptos en torno a la violencia laboral para familiarizarnos con ellos y en su caso apoyar. La ley establece la diferencia entre acoso y hostigamiento. El artículo 3o. bis, de la Ley Federal de Trabajo define como “acoso sexual una forma de violencia en la que hay un ejercicio abusivo del poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima, independientemente de que haya o no una relación de subordinación”[3].

Mientras que el hostigamiento, según la legislación, es el “ejercicio del poder en una relación de subordinación real de la víctima frente al agresor en el ámbito laboral, que se expresa en conductas verbales, físicas o ambas” [4].

Considero que los roles tradicionales instituidos por la sociedad siguen vigentes, y no ha sido posible aprovechar o valorar las competencias que poseemos los seres humanos sin dejar a un lado la etiqueta de género, por lo que siguen existiendo obstáculos para el desarrollo laboral de las mujeres.


Es necesario que se implante una política clara de prohibición del acoso en cada organización o empresa, que el personal tenga claro lo que es este y como combatirlo, que se difundan los procedimientos de respuesta frente a el, y que se indiquen y se hagan cumplir los procedimientos que usaría la empresa frente a los acosadores. En síntesis, que se detenga el acoso laboral, en sus múltiples expresiones y se brinde una respuesta inmediata y apoyo a la víctima del mismo.
Es importante señalar que, pese a que se presenta un panorama fatalista y que desafortunadamente es muy común, existen leyes federales, organismos, tratados e instancias, tanto nacionales como internacionales, que protegen a la víctima y penalizan las conductas de violencia hacia las mujeres y ante dicho fenómeno se puede actuar.

[1] Organización Mundial de la Salud. Violencia contra la mujer. Violencia de pareja y violencia sexual contra la mujer,nota descriptiva,  Septiembre de 2016. © Copyright Organización Mundial de la Salud (OMS), 2017. Reservados todos los derechos. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs239/es/.  19 de enero, 2017 10:20 hrs.
[2] Gaceta Parlamentaria, Número 3718-VII,  jueves 28 de febrero de 2013.
http://gaceta.diputados.gob.mx/Gaceta/62/2013/feb/20130228-VII.html , 21 de Enero de 201, 18:04 hrs.
[3] Ley Federal del Trabajo. JUNTA FEDERAL DE CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE - ALGUNOS DERECHOS RESERVADOS © 2012.
[4] Idem

 Fuentes consultadas:
Ley Federal del Trabajo, Nueva Ley publicada en el Diario Oficial de la Federación el 1º de abril de 1970,  Texto vigente,  última reforma publicada DOF 12-06-2015. [Fecha de consulta: 18 Enero 2017, 23:45 hrs.].

Gaceta Parlamentaria, Número 3718-VII,  28 de febrero de 2013.

La violencia contra la mujer. Womens Health [Fecha de consulta 19 de Enero 2017, 10:34 hrs.] Disponible en: womenshealth.gov/espanol/violencia-contra-mujer.

Comentarios (0)

La sexualidad en personas con discapacidad intelectual

Colectivo Paideia
16:00

Por: Antonio Morales

Es importante que antes de abordar esta temática, tomemos en cuenta una premisa primordial y que debe estar latente en el trascurso de la lectura de este artículo: todas las personas tenemos, de forma general, las mismas necesidades afectivas y sexuales. Suena simple de entender, pero en ocasiones lo olvidamos o simplemente lo devaluamos.

Dicho lo anterior, aclaremos a qué se le llama discapacidad intelectual. Según la Organización Mundial de la Salud, discapacidad “es un término general que abarca las deficiencias, las limitaciones de la actividad y las restricciones de la participación. Las deficiencias son problemas que afectan a una estructura o función corporal; las limitaciones de la actividad son dificultades para ejecutar acciones o tareas, y las restricciones de la participación son problemas para participar en situaciones vitales. Por consiguiente, la discapacidad es un fenómeno complejo que refleja una interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que vive”.

Por otro lado, la definición particular sobre discapacidad intelectual es proporcionada por la Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo, AAIDD8 que permanece vigente -con una ligera modificación que sustituye el término retraso mental por el de discapacidad intelectual-: “La discapacidad intelectual se caracteriza por limitaciones significativas tanto en el funcionamiento cognitivo como en conducta adaptativa tal y como se ha manifestado en habilidades adaptativas conceptuales, sociales y prácticas. Esta discapacidad se origina antes de los 18 años”.

Hay que aclarar que, en términos generales, la discapacidad intelectual no afecta el deseo sexual de la persona, pero sí puede condicionar parcialmente su nivel de funcionamiento. La discapacidad intelectual puede afectar las habilidades de comunicación y la imagen de uno mismo, resultando un factor condicionante en el desarrollo de la vida emocional y sexual.

Las personas con discapacidad intelectual experimentan los mismos altibajos emocionales que cualquier persona, como tristeza, alegría, temores y satisfacciones, tienen necesidad de sentir cariño, amor y amistad por quienes les rodean, así como de sentirse queridas, atractivas y amadas. Se enamoran, tienen impulsos y deseos sexuales. Sin embargo, en muchas ocasiones, experimentan violación a sus derechos fundamentales. Por ejemplo, existen internados para personas con discapacidad intelectual, en los que se les opera para evitar que, al mantener relaciones sexuales surjan embarazos, eliminándoles su derecho humano de tener una familia.

Es triste ver que la realidad nos muestra que muchas veces las personas con discapacidad intelectual enfrentan desde su infancia una serie de barreras que condicionan sus posibilidades de desarrollarse en el terreno de la vida amorosa. La ignorancia y algunas actitudes sociales hacia la discapacidad en general, construyen y sostienen la mayoría de las barreras y limitaciones. Algunas de éstas son:

  La estigmatización social de las personas con discapacidad, al negar y reprimir su sexualidad.
  La sobreprotección y asilamiento que puede ocurrir en su ámbito familiar, hacen que disminuyan sus oportunidades de un desarrollo adecuado de su sexualidad, y estas conductas pueden afectar su autoestima al fomentarles una autopercepción de minusvalía.
  Estos prejuicios también provocan que las propias familias tengan dificultades a la hora de tomar en cuenta sus necesidades de educación sexual, y brindarles acceso a información preventiva.

Un aspecto que me gustaría resaltar tiene que ver con el proceso educativo de los sentimientos y la sexualidad, en donde es necesario generar un proceso de enseñanza-aprendizaje sobre las habilidades sociales, relaciones con los demás, la afectividad, los sentimientos, lo público y lo privado, el respeto a su propia persona y el respeto a la voluntad de los demás, etc.

Asimismo, la sociedad en general tiene pautas de conducta establecidas como “adecuadas” o “esperadas” para las personas que la conforman; entonces, hay que comunicarlas, de tal forma que la persona con discapacidad pueda abordar e interiorizar sus propias pautas de conducta tanto para ella como para los demás.

Debemos ayudar a que las personas con discapacidad intelectual disfruten de sus emociones y el placer de forma normal, positiva y gratificante, en un plano de igualdad, responsabilidad y respeto mutuo, considerando que la sexualidad no se reduce únicamente a la genitalidad.

No se requiere ser un profesional o un especialista para comprender y comunicarse con personas con discapacidad intelectual sobre su sexualidad. Basta con respetar sus tiempos, comprender sus necesidades y enseñarle algunas pautas básicas acerca del lugar y momento más adecuado para conversar sobre el tema. Puede llevar un tiempo encontrar la forma de comunicarnos, pero el resultado será muy valioso para ellos y gratificante para nosotros.

Las personas con discapacidad intelectual que necesitan mayores cuidados y apoyo, requerirán una atención muy personalizada y paciente hasta lograr expresar su sexualidad de una manera adecuada y positiva. Por ejemplo, es probable que les cueste comprender los conceptos de lo que es público y lo que es privado, y cuáles son las conductas más apropiadas en cada caso. Sin embargo, es nuestro deber encontrar muchas ocasiones en las cuales reforzar un mensaje útil y tranquilizador sobre este asunto.

En ocasiones asumimos que las personas con discapacidad intelectual no requieren de un desarrollo adecuado de su sexualidad, aspecto vital en el desarrollo de los seres humanos, negar esta necesidad es negarles su concepción como seres humanos. Para considerar una educación sexual adecuada el primer paso es reconocer que la necesidad existe y no podemos darle la espalda. Tenemos mucho trabajo por hacer.  

Referencias

Castillo Cuello, J. J. (2010). La sexualidad en personas con discapacidad. ¿Ficción o realidad? Revista Cubana de Medicina Física y Rehabilitación, 51-58.
Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD), anteriormente denominada Asociación Americana sobre Retraso Mental (AAMR) Disponible en: http://aaidd.org/intellectual-disability/definition#.VWxx4kYas9E

Rodriguez Mayoral, J. M., López, F., Morentin, R., & Arias, B. (2006). afectividad y sexualidad en personas con discapacidad intelectual, una propuesta de trabajo. Revista Española sobre Discapacidad Intelectual, 23-40.

Comentarios (0)

Encontrarse a una misma: Simone de Beauvoir

Colectivo Paideia
12:48

Por: Lucía Velasco

"Había gente que había hecho cosas: yo las haría".
Simone de Beauvoir 
Memorias de una joven formal

Son muchos los adjetivos con los que se puede calificar a una mujer como Simone de Beauvoir: audaz, persistente, dedicada, brillante, excepcional, indomable; mi favorito: auténtica.

Simone de Beauvoir nació en París, Francia, el 9 de enero de 1908, y desde muy pequeña le quedó chica la piel que le diseñaron en su casa, así que decidió hacerse una a la medida.


Proveniente de una familia burguesa caída a clase media, como consecuencia de la Gran Guerra, Simone de Beauvoir fue educada en la ambivalencia: ser una chica convencionalmente formal con una buena educación para buscarse el sostén en la vida.

Desde el seno familiar, observa las diferencias entre las expectativas de lo que se espera del comportamiento y educación femenina a diferencia de la masculina, además de las expectativas morales que las clases sociales pretenden. Y, se revela ante ellas.

Fue así que su búsqueda por la verdad y su pasión por los libros la llevaron a exigirse siempre el máximo esfuerzo en sus estudios. A los 15 años había renunciado a la religión y decidido, sin renunciar a la posibilidad del amor, que no tendría hijos, buscaría trascender de otra forma: la docencia fue su primera opción; escritora, la segunda; ambas, el resultado.

“Sin embargo, perseveré en mi designio: servir… protesté en mi cuaderno que ni siquiera el gran hombre es un fin en sí: sólo se justifica si contribuye a elevar el nivel intelectual y moral de la comunidad humana”, escribiría años más tarde en Memorias de una joven formal, el primero de sus tres libros autobiográficos.

La fuerza de las cosas, La invitada, Hermosas imágenes, La plenitud de la vida, Los mandarines, Una muerte muy dulce, La mujer rota, son algunos de los títulos de su obra, que han quedado como legado para hacer la reflexión sobre múltiples temas que damos por establecidos, sin jamás cuestionarlos que los damos por hecho, por “naturales”.

Sin lugar a dudas, su libro más famoso es El segundo sexo (1949), catalogado como el ensayo feminista más importante de la segunda mitad del siglo pasado, por especialistas sobre el tema alrededor del mundo. Esta obra, organizada en dos partes, analiza a la mujer desde los puntos de vista: científico, histórico, psicológico, sociológico, ontológico y cultural. En ella afirma: “No se nace mujer: llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana…”. El segundo sexo es una reflexión crítica sobre la condición de la mujer.

Con La ceremonia del adiós (1981), ensayo que trata de los últimos años de vida del filósofo existencialista Jean- Paul Sartre, quien fuera su pareja sentimental e intelectual por 50 años, Simone se retira de la literatura.  Cinco años después, en 1986, a los 78 años de edad, murió en la misma ciudad que la vio nacer.

De Beauvoir estudió, viajó, defendió, experimentó, enseñó, protestó, escribió; fue la única mujer de la corriente existencialista -Sartre, Camus y ella-; escandalizó al mundo con su forma desenfadada y auténtica de vivir su vida, y hasta su muerte, alzó la voz en contra de las diferencias de género y de la injusticia social.

Su herencia intelectual sigue aquí para cuestionarnos hasta donde somos nosotras y hasta donde somos producto de lo que la cultura machista espera de la mujer.



Referencias:

De Beauvoir, Simone. Memorias de una joven formal. Ed. Sudamericana. Argentina. 1977. pp. 387.
Monsiváis, Carlos. Misógino Feminista. Ed. Debate Feminista y Océano. México. 2013. pp. 274.
Robles, Martha. Mujeres del siglo XX. FCE. México. 2005. pp. 414
Robles, Martha. Mujeres, mitos y diosas. Conaculta, FCE y Tezontle. México. 2003. pp. 337.

Comentarios (0)