El descanso: una necesidad poco valorada

Colectivo Paideia
18:44


Por: Verónica Estrada


Actualmente, no es raro escuchar entre familiares, amistades o pareja, frases como “estoy muy ocupadx”, “no tengo tiempo”, “tengo muchas cosas que hacer”, pues las exigencias laborales y personales, sumadas al ritmo de vida acelerado en el que nos encontramos en las grandes ciudades, nos limitan para gozar de un descanso apropiado que nos permita recuperarnos física y mentalmente, salvo en las tan anheladas vacaciones que para muchxs, se restringen a un par de días por año y que por supuesto no siempre son suficientes para emprender acciones que ayuden a reponer fuerzas y despejarse totalmente de la cotidianidad.


Además, hoy en día las jornadas laborales son extenuantes lo que implica que, en muchas ocasiones, se labore más de 8 horas diarias, más el tiempo de traslado de casa-trabajo-casa, prácticamente no hay el suficiente espacio para reposar. También ocurre que el trabajo se prolonga hasta los fines de semana, para quienes supuestamente gozan de sábado y domingo para descansar. Y qué decir de los compromisos familiares y sociales, así como las actividades del hogar que se tienen que cumplir, por lo que nuevamente el tema del descanso queda a un lado y se considera un “lujo” al que no todxs pueden acceder.

Pero ¿qué factores están influyendo para que el tema del descanso se tome como una necesidad secundaria? Inicialmente, debemos revisar qué es y qué implica el descanso. El descanso puede definirse como un estado de actividad mental y física reducida, que hace que la persona se sienta fresca, rejuvenecida y preparada para continuar con las actividades cotidianas. Asimismo, el descanso no es simplemente la inactividad, pues requiere tranquilidad, relajación sin estrés emocional y liberación de la ansiedad, es decir, la persona que descansa se encuentra mentalmente relajada, libre de ansiedad y físicamente calmada.

Ahora bien, el significado de descanso varía de acuerdo a cada persona, pues cada una tiene hábitos personales distintos para descansar como pueden ser leer, realizar algún tipo de ejercicio (incluyendo de relajación), dar un paseo e incluso dormir. Aún con los diferentes enfoques personales, podemos identificar algunos factores en común que ayudan a que las personas descansen:

- Cuando las personas sienten que las cosas están bajo control, libres de preocupaciones.
- Están libres de irritaciones o molestias.
- Realizan un número satisfactorio de actividades concretas.
- Saben que recibirán ayuda cuando lo necesiten.
- Comprenden lo que ocurre a su alrededor.
- Cuando existe comodidad física.
- Sueño suficiente y de “buena calidad”.

El descanso no solo implica inactividad o dormir, sino aprovechar nuestro tiempo libre en acciones que favorezcan un verdadero recreo. No obstante, en nuestra sociedad y cultura- que se encuentra permeada por el consumismo- poco se permite descansar, pues nos centramos más en la productividad que en la calidad humana. Generalmente se toma al ocio como algo negativo y se reprocha con frases como “la ociosidad es la madre de todos los vicios” o “deja de estar de ociosx y ponte a hacer algo productivo”, por mencionar algunos casos. Dichos factores, en determinado momento, nos condicionan a buscar constantemente que hacer y a descansar poco.

Si puntualizamos la definición del ocio según la Real Academia Española, nos encontramos que se define como: “la cesación del trabajo, inacción o total omisión de actividad; tiempo libre de una persona o diversión y ocupación reposada”. Por tanto, la connotación que le hemos dado a este concepto, no ha sido el más adecuado. Asimismo, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se asienta que toda persona tiene derecho al descanso y no debiera ser un privilegio solo para algunxs.

Cabe señalar que cuando hablamos de tiempo libre, es importante que parte de la propuesta del descanso implique emplear adecuadamente nuestro tiempo libre y para ello, como en la mayoría de los casos, la educación desde temprana edad, es la pieza clave para que este tiempo de ocio favorezca la creatividad, fortalezca los lazos afectivos con nuestras familias y amistades, previniendo en muchos casos problemas como las adicciones. El aprovechamiento del tiempo libre promueve valores como la tolerancia, la amistad y por tanto, la paz en nuestra y en otras naciones.

Descansar adecuadamente, es decir, hacer útil el tiempo de ocio, también favorece el descubrimiento del sentido de vida; desmitifica la tecnología, cuestiona la productividad como único fin, así como el consumismo, y promueve la educación permanente. Nos permite disfrutar lo gratuito en una atmósfera de comunicación, cooperación y contemplación, permitiéndonos el encuentro con nuestro ser.

¿Consideras que es posible descansar y llevar a cabo las acciones necesarias para ello? Compártenos tu opinión.




Referencias

Goñi, J. I. (2017). La educación internacional de la UNESCO en la gestión del ocio. Obtenido de UNESCO: http://unesdoc.unesco.org/images/0025/002527/252741s.pdf
UNAM. (s.f.). Necesidad del descanso y sueño. Obtenido de Material complementario. Enfermería comunitaria: http://mira.ired.unam.mx/enfermeria/wp-content/uploads/2013/05/necesidades.pdf

  

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