La solidaridad, el valor de ayudar

Colectivo Paideia
10:41

Por: Verónica Estrada

En mi transitar diario por esta ciudad, miro a mi alrededor y noto la apatía en las personas. Parece que cada una de ellas está sumergida en su propio mundo -por supuesto me incluyo en ese comportamiento-. También, es común observar situaciones como: una persona que necesita ayuda en medio de una crisis nerviosa o una caída, un niño o niña ofreciendo a la venta un dulce, alguien que carga bultos pesados, o tan simple, como alguna persona que necesita encontrar el nombre de alguna calle. Es en esos momentos, cuando me cuestiono mi vocación por ayudar, uno de los tantos motivos por los que estudié la licenciatura de Psicología.

En estos contextos, en los que alguien necesita de alguien, podría esperar que por la evidente apatía, nadie haga nada; sin embargo, siempre aparece una persona dispuesta a tender la mano, a llamar por teléfono o auxiliar de alguna forma, pese a la inseguridad social en la que vivimos en ésta y en otras tantas ciudades -y que nos ha enseñado a desconfiar del otrx-.

Es precisamente el miedo y la desconfianza los que me han paralizado, hasta que hace algunos meses, la vida me puso en una situación vulnerable y necesité ayuda de los demás. 

En esa ocasión iba a desmayarme en la calle, por suerte me auxiliaron, inicialmente dos mujeres y después dos hombres. No solo me apoyaron en términos físicos, sino que fueron afectuosxs y sumamente empáticxs, lo que en ese momento me hizo sentir realmente afortunada. Esta experiencia me llevó a reflexionar sobre el verdadero valor de la solidaridad, porque no solo se necesita creer que a unx le gusta ayudar sino que, literalmente, se necesita valentía para ponerlo en práctica.

Pero, ¿qué es ser solidario? ¿Por qué es tan importante hablar sobre el tema?  ¿Será posible que este valor pueda ponerse en práctica en nuestra vida cotidiana y en las condiciones en las que nos encontramos actualmente? Me refiero a cualquier ámbito: familiar, social o laboral. 

La palabra solidaridad proviene del latín “soliditas” que expresa la realidad homogénea de algo físicamente entero, unido, compacto, cuyas partes integrantes son de igual naturaleza.

Desde la perspectiva teológica o espiritual, el concepto de solidaridad está estrechamente vinculado con el de fraternidad entre los seres humanos, que les impulsa a buscar el bien de todas las personas solo por el hecho de que todas son iguales en dignidad gracias a la filiación divina.

En el área del derecho, se entiende que los socios son solidarios cuando son individualmente responsables por la totalidad de las obligaciones.

Jurídicamente, la solidaridad implica una relación de responsabilidad compartida, de obligación conjunta.

La doctrina social de la iglesia cristiana define la solidaridad como sinónimo de igualdad, fraternidad, ayuda mutua, en un todo unido a los conceptos de responsabilidad, generosidad, desprendimiento, cooperación y participación.

Ahora bien, la solidaridad es ante todo un valor y los valores son entendidos como un conjunto de normas de convivencia válidas en un tiempo y época determinada. Estos no son posibles de imponerlos por la fuerza, al contrario se promueven a través de la educación, inicialmente en casa y después en la escuela y/o en el contexto social en el que se desarrolla cada persona. Tomando en cuenta esta idea, la solidaridad es una responsabilidad mutua contraída entre varias personas y que nos hace colaborar de manera circunstancial en la causa de otrxs.

Así, la solidaridad se desprende de la naturaleza humana, indicando que el ser humano no está solo, que prefiere vivir acompañado porque es social en su naturaleza y no puede prescindir de sus iguales, ni tampoco intentar desarrollar sus capacidades de manera independiente.

La solidaridad se identifica como uno de los valores fundamentales para las relaciones internacionales del siglo XXI, tema primordial que define el trabajo de la Organización de las Naciones Unidas. Recordemos que la ONU tiene como premisa básica, promover la paz, los derechos humanos y el desarrollo económico y social de las naciones. Fue el 22 de diciembre de 2005, que la Asamblea General proclamó el 20 de diciembre como el Día Internacional de la Solidaridad Humana, día que busca fomentar nuestra unidad en la diversidad y proponer nuevas iniciativas para erradicar las diferentes problemáticas internacionales, como la pobreza, la falta de educación, la inseguridad y la discriminación.

Considerando el panorama general de cada comunidad, la solidaridad es indispensable como un medio de progreso en nuestro entorno más próximo (casa, escuela, trabajo, colonia, ciudad o país), ya que el fortalecimiento de ésta, permite la solución de problemas económicos, sociales, culturales y humanitarios, problemas a los que nos enfrentamos diariamente y que representan varios obstáculos, tanto a nivel general como particular, dependiendo del lugar donde nos encontremos,  para alcanzar una vida digna.

Consideremos que la solidaridad busca que actuemos de forma diferente a la indiferencia, busca el bien prójimo y el ayudarnos mutuamente. Me parece que es factible iniciar con pequeñas acciones, como por ejemplo en el transporte público, al ceder el asiento a las personas mayores, a los hombres y las mujeres con alguna discapacidad o que llevan bebés o niñxs pequeñxs en brazos; en el terreno familiar, al escuchar y apoyar a nuestros seres queridos cuando enfrentan alguna dificultad, colaborar en casa con los quehaceres domésticos o con la crianza de los hijxs y, en nuestros empleos, aprendiendo a trabajar realmente en equipo, tomando en cuenta que funcionamos mejor como empresa o como seres humanos, si nos damos la mano y caminamos a la par, aún con nuestras diferencias que nos distinguen.  A ti, ¿qué otras maneras se te ocurren de ser solidario día con día?

Referencias
Lares Negrete Lucía Amanda, Los valores universales.  Fecha de consulta: 08/06/2017 20:00 hrs. https://www.uv.mx/psicologia/files/2014/11/VALORES-UNIVERSALES.pdf
Organización de las Naciones Unidas.  Fecha de consulta: 08/06/2017 19:00 hrs. http://www.un.org/es/events/humansolidarityday/background.shtml 

Moënne B, Karla, El concepto de la solidaridad. Revista Chilena de Radiología. Vol. 16 Nº 2, año 2010. 51-51.   Fecha de consulta: 01/06/2017, 20:15 hrs. http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-93082010000200001&script=sci_arttext

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La mente clara, la cerveza obscura

Colectivo Paideia
13:25

Por: Jezz

No recuerdo cuando fue la primera vez que la probé, seguramente era pequeña  y puedo apostar que me supo amarga, pero hoy sé que es una bebida que disfruto cuando hace calor, hay algo que festejar, pasé un mal día, o mejor aún, cuando tengo algo que platicar con alguien y se puede compartir con un buen tarro frío de cerveza obscura; y estas son solo algunas de las de las razones por las que decidí escribir sobre la grandiosa cerveza.

Además, con la cerveza he hecho nuevos amigos, como los que encontré en mi bar favorito y venían desde Tijuana, sin pensar que les tocaría compartir mesa con unos chilangos que los guiarían para que supieran gozar la ciudad, o los que dejan de ser extraños en un puesto en el instante que se solidarizan contigo y te destapan la otra botella. A mi parecer la cerveza es una de las bebidas -junto con el café- más populares en todas las sociedades y en cualquier clase social, quiero creer que es porque se puede encontrar en todos los precios y, básicamente, en cualquier lugar, desde una tienda en la esquina o las artesanales en lugares establecidos.

La cerveza existe desde hace más tiempo del que yo pudiera pensar. Hay autores que ubican sus orígenes posterior al comienzo de la agricultura, en el año 11.000 a. C. Según el historiador belga Marcel Gocar, “hubo una época en que la cerveza se consumía en los templos, preparada y servida por las sacerdotisas”.[1]

En México, la historiadora María del Carmen Reyna, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, recorre en el libro “Historia de la cerveza en México” el azaroso camino de esta bebida en el territorio americano. Desde su llegada al Nuevo Mundo, tras la conquista española, pasando por los primeros intentos para su fabricación, la difícil etapa de aceptación durante la época novohispana, hasta su consolidación, durante el siglo XX, tanto en el gusto popular como en una floreciente industria mexicana.

Luego de indagar en numerosos archivos, la autora refiere que fue en 1542 cuando el monarca Carlos V autorizó que en la Nueva España se pudiera elaborar cerveza; misma que se producía en una fábrica establecida en Amecameca, Estado de México, y que dirigía el español Alfonso de Herrera. Con toda esta historia y tradición, hoy México se encuentra en el décimo lugar mundial en el consumo de cerveza. [2]

Con cerveza no hay tristeza

Y no lo digo precisamente yo, hace unos días leí que científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana (EE UU) han demostrado que el sabor de la cerveza por sí solo (sin alcohol) hace que se libere dopamina en el cerebro, un neurotransmisor relacionado con las sensaciones placenteras y la motivación que puede generar conductas adictivas.[3]

La cerveza no solo nos llena la barriga, también nos pone el corazón contento y es que basta un vaso al día para aumentar la salud cardíaca, gracias a que mejora el estado de los vasos sanguíneos y el flujo de sangre, además de hacer a las arterias más flexibles, de acuerdo con una investigación de la Universidad Harokopio en Atenas (Grecia).

Por su parte, Lina Badimón y sus colegas del Centro de Investigación Cardiovascular (CSIC-ICCC) demostraron, hace poco y en estudios en poblaciones de grave riesgo cardiovascular, que el consumo moderado de alcohol (de 10 a 30 gramos al día) se asocia con un menor riesgo de infarto de miocardio y la muerte, además de mejorar la formación de tejido reparativo después de sufrir un infarto. El efecto se debe, sobre todo, a que el lúpulo de la cerveza contiene un antioxidante llamado xanthohumol con efectos protectores en la salud cardiovascular.[4]

Así que después de escribir este artículo bien podré decirle a mi mamá que además de beber por gusto, bebo para mantenerme saludable. Tú, ¿qué cerveza prefieres? ¿Clara, obscura, de barril, artesanal, en lata o caguama? ¿Conoces algún otro dato acerca de la cerveza?




Referencias
[1] Desconocido. (- -). Historia de la cerveza, de Bavaria Sitio web: http://www.bavaria.co/la-cerveza/historia-de-la-cerveza, 6-junio-2017,16:30hrs.
[2] María del Carmen Reyna. (2013). Historia de la cerveza en México. 2017, de INAH Sitio web: http://www.inah.gob.mx/es/boletines/849-historia-de-la-cerveza-en-mexico, 7-junio-2017, 19:40hrs.
[3] Elena Sanz. (2013). El sabor de la cerveza libera dopamina en el cerebro., de Muy Interesante Sitio web: http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/el-sabor-de-la-cerveza-libera-dopamina-en-el-cerebro-451366106744, 8-junio-2017, 10:25hrs.

[4] Elena Sanz. (2013). Tres efectos saludables de beber cerveza., de Muy Interesante Sitio web: http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/tres-efectos-saludables-de-beber-cerveza-971375434548, 8-junio-2017, 10:40hrs.

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Enseñando a cuidar el medio ambiente

Colectivo Paideia
9:17

Por: Nadia Sierra Campos

Desde 1972, cada 5 de junio conmemoramos el Día Mundial del Medio Ambiente. Gobiernos y sociedad todos los años hacen énfasis en la necesidad de cuidar nuestro entorno, de preservar el medio ambiente, de proteger la biodiversidad, y hasta de preocuparnos por el calentamiento global.

Para hacer conciencia respecto de nuestras obligaciones frente al cuidado de la naturaleza, las y los ciudadanos debemos convertirnos en actores fundamentales del cambio que queremos ver en las ciudades o comunidades donde vivimos. Para ello, debemos entender las causas de los problemas que estamos viviendo y, sobre todo, saber aprovechar creativamente los potenciales que nos permitirán vivir en mejores lugares. En todo esto son cruciales la educación, la discusión, mirar otras experiencias, atreverse a hacer las cosas de manera distinta, dar los primeros pasos que se repliquen entre la familia, las y los vecinos, la comunidad.

El medio ambiente es todo lo que nos rodea, los árboles, la vegetación, los animales, el medio físico y también las otras personas. Cuando pensamos en contaminación tendemos a asociarla sólo con los problemas del agua, el aire o la basura, pero es un concepto mucho más amplio que incluye a las personas, su forma de relacionarse y sus valores.

Existe una interacción permanente entre las personas y su ambiente. Nuestra forma de vida es influida por nuestro entorno natural y cultural, y a su vez nuestras acciones modifican el ambiente. Por eso, para una persona resulta más saludable y se siente feliz viviendo en una ciudad con aire limpio en vez de una contaminada, o trabajando en un ambiente laboral amigable en vez de uno conflictivo.
 
Al entender esto, nos damos cuenta de la importancia de cuidar el medio ambiente y a veces no sabemos cómo o si será costoso. Así surgió la educación ambiental, para desarrollar valores, conocimientos, habilidades y aprender a vivir armónicamente con el medio ambiente.

También, los imperantes problemas ambientales han obligado a las autoridades a replantear la idea de la participación y el interés de la sociedad en situaciones importantes como: el cuidado de los bosques; la conservación de áreas naturales; la limpieza de calles, avenidas y jardines; la reducción, separación, reuso y reciclaje de residuos sólidos; así como la conservación de la fauna. Hechos que, sin lugar a dudas, requieren iniciativas de educación ambiental para fortalecer una participación comprometida con su entorno y su sociedad.

Una educación ambiental integral debe darse desde las aulas, en los niveles iniciales hasta los superiores. Quizá no todas las personas tenemos el privilegio de contar con esta enseñanza-aprendizaje; sin embargo, aquí les compartimos un par de ideas que pueden explorar en sus aulas y con sus estudiantes:

1. Primero, hay que enseñarles a valorar el medio ambiente y para ello es importante conocerlo, así podríamos incentivar paseos familiares al aire libre o ir con los estudiantes. Pueden ser plazas, parques o paseos a lugares cercanos en los que podamos apreciar los árboles, el tipo de animales que se encuentran allí, desde pequeños insectos hasta algunas aves o mamíferos.

2. Invita a tus estudiantes a ver programas sobre la naturaleza, algunos son muy entretenidos y siempre didácticos, por ejemplo ¿ustedes saben cómo tiene crías un puerco espín?

3. Haz que consulten en libros, revistas o internet acerca de textos e incluso juegos, que muestren la flora y fauna. En la web existen gran cantidad de páginas sobre temas ambientales y organizaciones que trabajan los temas (somosamigosdelatierra.org, Greenpeace o el Instituto de Ecología)

4. Enseña a reutilizar. Antes de tirar algo que parece inservible piensen en que otro uso pueden darle. Una buena idea que además ayuda a otras personas, es organizar intercambios o recolección de ropa usada, trastes que ya no se utilicen en casa, etc.

5. Fomentemos el consumo responsable; generen campañas de no uso de productos envasados, desechables o la cero impresión de documentos.

6. Una sugerencia que es súper útil en casa es limitar los tiempos a la hora del baño, reutilizar el agua de la lavadora para lavar el patio, apagar las luces que no estemos utilizando, desconectar los aparatos electrónicos que no estemos usando y separar los desechos, al menos en orgánicos e inorgánicos.


Como estos consejos, hay muchos más que podemos explorar y que no nos cuesta nada poner en práctica a nivel personal y en nuestras aulas; así podemos aportar con acciones al cuidado del medio ambiente.


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De visita por los museos

Colectivo Paideia
13:25

Por: Lucía Velasco


Quienes hemos crecido en el Ciudad de México tenemos este recuerdo de infancia o adolescencia: El maestro o la maestra de la escuela, pública o privada, nos encarga ir a ver una exposición determinada. Normalmente, la actividad consiste en ir al lugar –con mamá, papá o los amigos y amigas de la clase-, transcribir todo lo escrito en la museografía –hoy día, la mayoría toman fotos o papá o mamá lo hacen- realizar un recorrido relámpago y entregar el reporte correspondiente. 

Así, ¿cómo esperamos que los estudiantes vean en los museos espacios de aprendizaje y entretenimiento? ¿Cómo aprovechar la variedad museística con que cuenta esta enorme ciudad?

Según la Secretaría de Turismo, en la Ciudad de México existen 170 museos y 43 galerías, lo que la hace uno de los atractivos culturales más importantes del mundo. “Pintura, escultura, dibujo, litografías, grabado, fotografía, arte objeto, arte plumario, cerámica, talavera, muebles antiguos, textiles, objetos litúrgicos, joyería, archivos, material sonoro, documental, etnográfico y prehispánico, son parte de los acervos que se custodian”.[1] Sin importar lo que se estudie o la inquietud que se tenga, en esta ciudad contamos con suficientes museos para todos los gustos, para curiosear o cubrir nuestras diversas inquietudes.

Una de las actividades favoritas con mis estudiantes de universidad es asistir a museos. Casi todos los cursos planeo una salida a algún espacio cultural. La mayoría de las veces terminamos en la Cineteca Nacional -por las horas y opciones de programación que presenta-, aunque la verdad es que la misma dinámica del lugar no nos permite una verdadera convivencia, ya que ellos y ellas tienen la opción de eligir lo que quieren ver, así la mayoría de las veces nos distribuimos en varias salas.

Los museos, en cambio, nos permiten realizar una serie de actividades diferentes, empezando porque en la mayoría de los casos los cito en fin de semana o en día de asueto, a las diez de la mañana en la entrada del lugar. Algunas veces llegan con sus novios, novias, amigos o amigas, algunos con los esposos o esposas y hasta con el bebé; para muchos y muchas el atractivo empieza con que la maestra les acompañe y no sólo les mande a la exposición.

Desde hace algunos años, las propuestas museográficas permiten que los espectadores tengan una experiencia sensoria diferente a la tradicional (antes de la década de los noventa, casi siempre consistían en obra montada y explicaciones escritas colocadas en las paredes). En el Palacio de Bellas Artes, por ejemplo, asistir a una exposición –sin importar si es un fotógrafo de cine, una pintora reconocida, un maestro o maestra de las artes visuales o una retrospectiva sobre determinado tema- incluye pintura, video, audios, música, fotografía, escultura, objetos de la época, libros y memorias escritas; obra y material que se complementa con explicaciones impresas.

Salir con mis estudiantes siempre me deja una gran satisfacción, pero particularmente estas dos últimas ocasiones: la primera, a la celebración de los 10 años del Museo del Estanquillo, donde admiramos fotografías, libros, maquetas, mapas, cuadros sobre los habitantes y las formas de vida de la Ciudad de México; y la segunda, al Palacio de las Bellas Artes a la exposición Pinta la Revolución, fueron gratificantes, se dio una especie de complicidad con mis grupos.


Como me niego a parecer guía de turistas y explicar lo que están viendo -me gusta que exploren, lean, tomen su tiempo-, normalmente lo que hacemos es que entramos y cada quien va a su ritmo, es hasta que salimos del recorrido vienen los comentarios. En estas dos ocasiones no sucedió así. Aunque cada quien empezó por su lado, en ningún momento caminé sola, ni seguí un orden determinado. Todo el tiempo tuve a alguien cerca, preguntándome, llevándome de un lado a otro, haciendo reflexiones, hasta que me encontré en el centro de un círculo a mitad de la sala, rodeada de muchachas haciendo lluvia de ideas, quitándose la palabra por opinar, completándose las frases o llorando frente a una fotografía de más de cien años -que retrataba a una soldadera con su hijo y la miseria en que vivían- diciendo: “nosotros no valoramos lo que tenemos”; o bien seguida del grupo en el que se escuchaban frases como: “Nunca había venido a hacer esto un museo”, cabe aclarar que no habíamos ido más que a observar la obra y a comentarla.


Visitar un museo puede ser una experiencia única. Una oportunidad de aprender a ver la realidad a través de la mirada de los y las creadores. Apreciar la obra ahí expuesta como un testimonio de lo que fuimos, de lo que somos, de lo que nos gustaría ser o de lo que queremos dejar de ser. Pintura, escultura, instalaciones, objetos de la vida cotidiana, fotografía, recortes de periódicos, murales, poesía, música… las artes al servicio de la memoria, como testimonio de las múltiples realidades que existen.

Otra de las razones por las que me gusta llevar a los estudiantes a los espacios culturales es porque creo que estudiar la universidad no es únicamente prepararse para obtener una certificación y adiestramiento en el oficio que vamos a ejercer en la vida, también conlleva tener una vida intelectual y deportiva.

Una sensibilización al arte y la cultura nos permite como seres humanos, apreciar la vida de la otredad tal y como es, colocarnos en los otros zapatos y entonces contribuir de manera diferente en la vida misma, la propia y la ajena, la del día a día, con la familia, con el grupo de amigos y amigas, como profesionistas, como ciudadanxs.

Les invito a experimentar con sus estudiantes salidas así. Los estudiantes de hoy, como los de cualquier época, sólo necesitan un empujoncito para encaminar las energías y explorar su mundo, nuestro mundo. Necesitan atención y entusiasmo, tiempo de convivencia, es interesante lo que como docentes podemos aprender de ellxs.




[1] El Universal. CDMX, una de las urbes con más museos en el mundo. Notimex. 17/05/2016. 18:59 hrs. http://www.eluniversal.com.mx/arti



culo/cultura/patrimonio/2016/05/17/cdmx-una-de-las-urbes-con-mas-museos-en-el-mundo. Mayo 23, 2017.

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Responsabilidad y ciudadanía

Colectivo Paideia
15:10

Por: Eurípides Blue

Vivir en CDMX es una tarea complicada, con casi 9 millones de habitantes y una población flotante de aproximadamente 2 millones (según el INEGI), tenemos que convivir y compartir, desde las viviendas, las plazas, los servicios de transporte, salud y otras peculiaridades.



 Por sociedad “moderna” se entiende que esta, con el paso del tiempo, ha “evolucionado” en todas sus dimensiones; sin embargo ¿qué tan conscientes e informadxs estamos sobre la dimensión que compete a las responsabilidades como ciudadanxs?

Para poder introducirnos en esta materia, comenzaremos por definir Responsabilidad. Según la RAE significa “deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal.  Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente”. Por otro lado, tenemos el concepto Derecho como “palabra que proviene del vocablo latino directum, que significa no apartarse del buen camino, seguir el sendero señalado por la ley, lo que se dirige o es bien dirigido. En general se entiende por Derecho, conjunto de normas jurídicas, creadas por el estado para regular la conducta externa de los hombres y en caso de incumplimiento esta prevista de una sanción judicial” (Flores Gómez González, 1986).

En lo cotidiano estos dos conceptos tendrían que mediarse para una mejor convivencia con el prójimo, y podemos preguntarnos: ¿en algún momento pensamos en el derecho de la otra persona antes que en el nuestro? Ejemplos  sobre lo que pasa en esta ciudad sobran, para muestra basta un botón. Tal vez conozcan el proyecto “Ascenso y descenso eficiente de los vagones del Metro” propuesto por la UNAM, donde se buscaba eficientar el servicio de transporte metro, objetivo que puede ser posible si lxs ciudadanxs colaboramos para un bien común. Por desgracia, impera la filosofía del “no sé”, “yo soy primero”, “la verdad no me importa”.

Otro ejemplo. Mientras camino por Reforma, me pregunto si de los 69 millones 900 mil pesos que se invirtieron el año pasado en ciclovías (S/N, 2015)  una parte bien pudo haberse invertido en educación vial para los ciclistas que insisten en transitar por la banqueta, y no conforme con ello, se molestan y hacen sonar sus timbres si no te quitas de su camino.

Durante mis visitas al Centro Histórico no puedo dejar de observar que pese a los semáforos peatonales apoyados por la presencia de un oficial de tránsito, los peatones estoicamente ignoran la señal de alto y al oficial, para pasar, “no’mas tantito” por mitad de las calles, que ya de por si son conflictivas por su ubicación, y en donde molestos conductores tienden a recordarles el famoso “10 de mayo”.

Lo que me lleva a preguntar: ¿por qué somos tan reacios para adaptarnos a nuevas reglas que buscan una armonía ciudadana? Tal vez influya “La sensibilidad del mexicano” que, como describe Ezequiel A. Chávez (Bartra, 2007) opera de distintas maneras: desde nuestras raíces indígenas con una resistencia al cambio -que en algún momento se tuvo que hacer de una manera violenta implementada por los españoles- a resistir hasta que el cuerpo o el alma ya no lo aguanten; pero eso sí, cocinando un odio profundo y oscuro que estalla en los momentos menos esperados, o bien, reaccionando de manera expansiva y agresiva con aquel que consideramos nuestro igual o inferior, como si sacar ventaja del/la otrx, aunque sea insignificante, simbolizara el resarcimiento de años de desigualdad, de crisis económicas, de abusos de poder, de deficiencias educativas, sobrepoblación, de atropellos a los derechos humanos y de la dignidad individual.

Que todo marchara como reloj puede parecer utópico, pero es posible siempre y cuando exista educación y cooperación por parte de la ciudadanía. Se dice que nuestra ciudad es un caos; efectivamente, todxs contribuimos ya sea en positivo o negativo, y lo más alarmante es que nosotrxs estamos formando a lxs nuevxs ciudadanxs. Con cada acción que atropellan los derechos de lxs demás,  enseñamos a nuestrxs niñxs que “para la y el mexicano no importa ser inteligente, culto o leído, lo más importante es ser abusado, para que no abusen de ellas o de ellos” (Loaeza, 2007).

Propiciando una sociedad de personas abusivas con los demás, sin importar que la misma nación les parió, que conviven en el mismo espacio, inclusive la mayoría   comparte las mismas preocupaciones, inquietudes y dificultades económicas.

No quiero afirmar que sólo la educación y la reflexión es la solución a los problemas de convivencia, pero que sí es una parte fundamental en el desarrollo de nuevas formas de articular la sociedad. Yo propongo la responsabilidad como herramienta para una mejor convivencia y evitar la imperiosa necesidad de recurrir a lo jurídico.

Referencias electrónicas
Bartra, R. (2007). Anatomía del mexicano. México: Debolsillo.
Flores Gómez González, F. y. (1986). Nociones de Dereho Positivo Mexicano. México: Porrúa.

Loaeza, G. (2007). El ABC de las y los mexicanos. México: Grijalbo. S/N. (2015). Crónica Ambiental. Obtenido de Crónica Ambiental: https://www.cronicaambiental.com.mx/df/proyectan-52-kilometros-mas-de-ciclovias-en-la-ciudad-de-mexico/

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La lucha contra la homofobia

Colectivo Paideia
14:10

Por: Nadia Sierra Campos

El día de ayer (17 de mayo) se conmemoró el Día Mundial y Nacional de Lucha contra la Homofobia. Para poner en contexto es necesario precisar que la homosexualidad es causa de estigma y discriminación en diferentes partes del mundo y, por supuesto, en México. Esta discriminación se manifiesta de diversas maneras que van desde las sutiles, como la omisión o el silencio, pasando por la burla, el desprecio, la exclusión y la violación de los derechos humanos, hasta el castigo con la pena de muerte y el asesinato –ver lo que sucede en Chechenia-. 

A las conductas y actitudes que representan la discriminación, el rechazo, el temor y el prejuicio contra las personas que son o parecen ser homosexuales se les conoce como homofobia; pero, para incluir a la diversidad sexual y las identidades de género también identificamos a esta problemática particular de discriminación como lesbo, homo, bi y transfobia.

Esta discriminación en nuestro país, sigue siendo una conducta dañina y lacerante que se reproduce a través de diferentes instituciones sociales como las familias, el medio laboral, el ámbito administrativo, la escuela y las diferentes iglesias.

Como muestra de los estragos causados por la discriminación y la homofobia, se encuentran los resultados de investigaciones realizadas en nuestro país, como la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (CONAPRED, 2010), que demuestra el grado de intolerancia y discriminación que las propias personas homosexuales perciben del resto de la sociedad. Por ejemplo, el 94.7% de los homosexuales, considera que sí existe discriminación hacia ellas/ellos. El 71% considera que el mayor sufrimiento de una persona homosexual, es el ser discriminado. Dos de cada tres homosexuales sienten que no se les han respetado sus derechos debido a su preferencia u orientación sexual.

Una de las expresiones más violentas de la lesbo, homo, bi, trans fobia, son las ejecuciones cometidas contra personas con orientación sexual diferente a la heterosexual, mujeres y hombres homosexuales o transexuales, que son eliminados con gran saña. En tales casos, la acción de la homofobia ha impedido, a lo largo del tiempo, el acceso a la justicia a quienes resultan afectadas/os.

El carácter de "natural" que ha tomado la homofobia, no es tal, ha sido mas bien la creencia e ideología de algunas personas, que pretenden estandarizar los comportamientos humanos, aún más allá del derecho que tienen las y los ciudadanos a decidir sobre su vida, en específico en el ejercicio de la sexualidad, sin coerción ni violencia.

Ante estas crudas realidades, algo bueno sucedió hace 44 años (1973) cuando la prestigiada e internacionalmente reconocida Asociación Psiquiátrica Americana (APA), eliminó a la homosexualidad de su relación de enfermedades mentales. Y, en 1990, el máximo organismo internacional de la salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS), también eliminó a la homosexualidad de su clasificación internacional de enfermedades. Estas acciones permitieron denominar a la homosexualidad como una condición humana.

Adicional a lo que se ha trabajado en el ámbito de la salud, en el sector educativo existen esfuerzos para abordar el tema de manera conjunta; especialmente relevante es el acuerdo “Prevenir con Educación”  (UNESCO, 2008) asumido por los ministros de Salud y Educación de América Latina y el Caribe y, en el 2008, en México. En el texto, las autoridades promovieron una educación integral en sexualidad, basada en “una amplia perspectiva de los derechos humanos y en el respeto a los valores de una sociedad plural y democrática en la que las familias y las comunidades se desarrollan plenamente”.

Esta educación, añadió el acuerdo, “incluirá aspectos éticos, biológicos, emocionales, sociales, culturales y de género, así como temas referentes a la diversidad de orientaciones e identidades sexuales conforme al marco legal de cada país, para así generar el respeto a las diferencias, el rechazo a toda forma de discriminación y para promover entre las y los jóvenes la toma de decisiones responsables e informadas al inicio de sus relaciones”.

Además, las autoridades se comprometieron a incluir estos componentes de la educación integral en sexualidad en el currículo y en los programas de formación y actualización magisterial antes de 2015; a la fecha México no lo ha cumplido.

Sin duda, educar en la diversidad es generar los espacios y debates necesarios para que las personas conozcan su entorno y respeten los derechos humanos de todas y todos, sin discriminaciones de ningún tipo, aspectos esenciales para contribuir a la igualdad y al desarrollo integral de las sociedades.

En ese sentido las escuelas públicas o privadas, son una herramienta para construir la igualdad, un espacio para transformar percepciones colectivas y romper los tabúes desde el debate y el conocimiento. La educación sin discriminación empieza por una formación con un enfoque de perspectiva de derechos humanos y de respeto a la diversidad.

En este tenor, desde estas líneas dejo el mensaje y la inquietud de creer en un mundo igualitario, en gobiernos democráticos, en sociedades incluyentes, en transformaciones culturales que nos permitan crecer en armonía y paz.

Finalmente, hoy sólo puedo terminar diciendo: ¡Que vivan las diversidades! ¡Que vivan los afectos sin límites ni discriminaciones! ¡Que viva la igualdad!

Referencias
CONAPRED. (2010). Encuesta Nacional sobre discriminación en México. México: CONAPRED.

UNESCO. (2008). Declaración Ministerial Prevenir con educación. Obtenido de http://www.unesco.org/fileadmin/MULTIMEDIA/FIELD/Santiago/pdf/declaracion-prevenir-educacion-espanol.pdf

Las señales de un noviazgo con violencia

Colectivo Paideia
12:55

Por: Jezz

Hoy en día puedo recordar perfectamente mi primer beso, mi primer noviazgo "largo y formal" y ahora que lo pienso… también las señales de una relación con violencia.

Fue en la adolescencia cuando tenía un novio con el que un juego de mesa se convertía en empujón, jalón de cabello o ley del hielo porque era "gracioso", o al menos eso me hacían creer algunas revistas de adolescentes o películas como "A él no le gustas tanto", en las que se dice que uno de los muchos indicios de gustarle a alguien es que "te moleste". Lo recuerdo burlándose y pellizcándome; me recuerdo justificándolo y pasándolo por alto. Hasta que creces, conoces más personas y te das cuenta que no vale la pena soportar algo así porque, además de no hacerte bien, No está bien.

Más tarde me encontré con un novio que por su trabajo convivía con edecanes y mujeres guapas de cabello largo, delgadas y con zapatos de tacón altísimo. A lo largo de nuestra relación me comparó con ellas, porque yo no era de la misma talla, o bien, me prohibía cortarme el cabello, "¡Cómo una mujer va a tener el cabello corto? Pierde su encanto", me decía. Me ponía retos para bajar de peso y se burlaba de mis cómodas botas porque parecían de "macho". Yo, “lo comprendía” porqué él me quería, y por lo mismo, quería ayudarme a verme mejor. Por él me deje el cabello largo, bajé de peso y me forcé a usar esos tacones altísimos -con los cuales ni siquiera me sentía cómoda-, hasta que me di cuenta que no, No era amor a mi persona. Ninguno de sus comentarios los relacioné con algún tipo de violencia, como el chantaje o la burla, pero cuando nos dejamos, me di cuenta que tampoco estaba bien.

Al paso de los años, de lecturas y pláticas con diferente tipo de personas, he aprendido que hasta el más mínimo jalón, las múltiples burlas y el querer controlar la identidad de la otra persona son signos de violencia en una relación.

Sabes, ¿cuál es la estadística de noviazgos con violencia?

El INEGI en conjunto con el INMUJERES realizó La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares en 2011, en 128 mil viviendas y entre mujeres de 15 años o más. Algunos de los resultados que se obtuvieron fueron: 46.1% ha sufrido algún incidente de violencia en pareja en su actual o última relación. El Estado de México es el estado con mayor índice de este tipo de  violencia con el 56.9% y la Ciudad de México está en cuarto lugar con casi 52%.

Un 42.4% de estas mujeres dijo haber recibido agresiones emocionales y el 24.5% declaró que, en algún momento de su relación, su pareja intentó controlar la forma en que gasta su dinero.

Por otro lado, la violencia física se vio reflejada con un 13.5%, provocándoles daños permanentes o temporales, en este rubro –una vez más- el Estado de México resultó ser el más alto.

En cuanto a la violencia sexual, el 7.3% dijo haber sido intimidada o dominada para tener relaciones sexuales sin su consentimiento. [1]

El amor 2.0

Actualmente, las redes sociales forman parte de una relación, pero ¿los mensajes instantáneos, las fotos compartidas y los tweets pueden generar violencia? La respuesta es: Sí. Frases como "Si no pones que tienes una relación conmigo es porque me escondes", "Ya me di cuenta que en facebook tienes a tu exnovio/ a este “amigo” "¿Por qué le respondiste eso a él/ella?" Incluso Antonio -colaborador de este mismo blog- nos compartió un hecho similar en la nota "WhatsApp y la angustia de las dos palomitas √√". Creo que pasamos por alto muchos de estos tipos de violencia tecnológica porque existen un sinfín de justificaciones para hacerlo: "Si no debes nada, no lo escondes", "Si lo amas, tienes que darle tus contraseñas". Hay que aprender a decir "NO".No quiero dejarte mis claves”, “Respeta mi espacio”. Hay que dejar de justificar lo que está mal.

Es terrible que la tecnología no siempre una a quienes están lejos, y que con lo sencillo que es ahora compartir una foto, sea posible usarla como comprobante de que estamos diciendo la verdad. Sé lo que es tener que enviar una foto del lugar en donde me encontraba para que me lo creyeran, porque "ya me había tardado en avisar que estaba en casa. ¿Qué tal que me había pasado algo? No por celos, ni por otra cosa". Chantajes y justificaciones de acciones que estaban mal. Viví una relación en la que creí que el hecho de que me detuvieran con un jalón a mitad de una discusión, era algo romántico y creyendo que la desconfianza de él hacía los demás era normal, porque "él creía en mí, pero no en los otros". Vamos creciendo con la idea de que los celos están bien porque "Si te cela, te ama" y ES VIOLENCIA.

¿Cómo reconocer que vives con violencia?

Como les contaba, si no fuera por la información que empecé a obtener y por la gente a la que me fui acercando, quizá nunca me hubiera dado cuenta de los diferentes tipos de violencia por los que pasé. Actualmente, además de la información que encontramos en los diferentes medios o campañas sociales, existe una herramienta que facilita responder esta duda.

La Unidad Politécnica de Gestión con Perspectiva de Género (UPGPG) es un grupo de especialistas de diversas disciplinas en las ciencias sociales y de humanidades, que se unieron para trabajar en junto con el IPN en temáticas relacionadas con la perspectiva de género, los derechos de las mujeres, el acoso y hostigamiento.

Como parte de sus actividades, la UPGPG diseñó el Violentómetro, “un material gráfico y didáctico en forma de regla que consiste en visualizar las diferentes manifestaciones de violencia que se encuentran ocultas en la vida cotidiana y que muchas veces se confunden o desconocen”.2

En este link podrás encontrar la información acerca de este proyecto, además de contar con tres maneras diferentes de descargar el "Violentómetro":

Por último te comparto algunos nombres y datos de instituciones a las que puedes acudir a pedir ayuda o recibir talleres y sesiones informativas:

1. Asociación para el Desarrollo Integral de Mujeres Violadas AC. Dirección: Salvador Díaz Mirón 140, Cuauhtémoc, Ciudad de México. Teléfono: 5682 7969 o 5547 8639. Página: www.adivac.org.

2. Fortaleza, IAP. Dirección: Playa Cortes 366, Militar Marte, 08830 Ciudad de México, CDMX. Teléfono: 56334512 o al 018008391033. Página: www.fortaleza.iap.org.mx/

3. Centro de Apoyo a la Mujer Margarita Magón. Dirección: Carlos Pereyra # 113, Col. Viaducto Piedad (Metro Viaducto), Del. Iztacalco, México D. F. Teléfono: 5519 5845. Mail: marmagon@laneta.apc.org

4. Coordinadora Nacional de Ayuda a Mujeres Indígenas. Dirección: Calle San Simón # 82, depto. 306, Col. San Simón, México D. F. Teléfono - Fax: 55-32-29-23. Mail: cmni@laneta.apc.org

5. Casa Gaviota. Dirección: Concepción Méndez No. 55, Col. Atenor Salas, DF. Teléfono: 30 96 51 89. Página: www.casagaviota.org.mx

6. Casa Semillas. Teléfono: 5553 2900  y  5553 0109. Página: www.semillas.org.mx

7.- Manos y Voces Unidas por Coahuila. Dirección: Colonia 10 de mayo, Municipio de Frontera Coahuila. Correo: manosyvocesunidasxcoah@hotmail.com

8. UBUNTU Yo soy porque Nosotros somos A.C. Dirección: Ojinaga 1201, Col. Centro, Municipio de Chihuahua, Chihuahua. Teléfono: 01 614 41 04 112

9. Tierra Human. Dirección: Kaan Lol 12, SMZA 51, MZA 44, Quintana Roo. Teléfono: 01 998 84 83 460

10. Fundación Jalisciense para el Desarrollo de la Mujer. Dirección: Artesanos 3757 Col. San Miguel de Huentitán II sección. Municipio: Guadalajara. Teléfono: 01(33) 3331-2083 Página: www.fundjal.blogspot.mx

Referencias
[1] Daniela Medina. (2013). 10 SEÑALES DE VIOLENCIA EN EL NOVIAZGO. 02/05/2017, de Sin Embargo Sitio web: http://www.sinembargo.mx/30-06-2013/659780

2 Claudia Figueroa Ballesteros. (2014). ¿Qué es el violontómetro?. 2017, de Uno por ciento y más Sitio web: https://www.unoporcientoymas.com.mx/2014/10/08/qu%C3%A9-es-el-violent%C3%B3metro/

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